Orejotas, Dumbo, Pepe Soplillo, son algunos de los calificativos que soportan los pacientes cuyas orejas se encuentran especialmente separadas de la cabeza. Popularmente se conocen como 'orejas de soplillo' y provocan verdaderos traumas infantiles a los menores con este defecto. Las bromas por parte de compañeros de colegio desde edades tempranas tienen graves consecuencias psicológicas, aunque una sencilla operación de una hora puede corregir totalmente el problema.
En los adultos es un serio problema. No era raro que a nuestra consulta acudieran jóvenes pocas semanas antes de incorporarse al servicio militar y que hasta entonces habían ocultado cuidadosamente su anomalía tapándola con los cabellos.
Este tipo de deformidad consiste en una alteración, o de las proporciones anatómicas que conforman la oreja, o bien del desarrollo armónico de las curvas que moldean el pabellón auricular
El defecto más común es la falta o insuficiente desarrollo de uno de sus pliegues llamado antihélix. En estos casos el pabellón auricular presenta una forma plana en su región externa. Otra de las causas es la curvatura excesiva de la concha auricular.
Estos dos aspectos, antehelix y concha son los que tratamos habitualmente para corregir el problema de orejas en soplillo. Antes de proceder a la cirugía nos hemos de fijar si la deformidad es debida a la ausencia del pliegue, que llamamos antehelix. También puede ser debido a la concha prominente. La concha es esta zona cóncava que va desde el pabellón hasta el conducto auditivo externo. A veces la oreja en soplillo se debe a las dos cosas, a la ausencia de antehelix y a una concha prominente
El diagnóstico es hecho rápidamente por el paciente o bien por el pediatra y padres, que observan que las orejas se proyectan exageradamente hacia fuera de la cabeza. Este primer diagnóstico es temporal, pues existe posibilidad de que se recupere la forma adecuada en los primeros años de vida.
Tiene carácter genético, es decir, existen posibilidades de transmisión de padres a hijos.
Con frecuencia se oye hablar de métodos caseros para solucionar el problema: la tirita de esparadrapo que mantiene la oreja pegada a la cabeza, ocultar las orejas con el pelo, o simplemente hacerse a la idea de que se tienen unas orejas así y aceptarlo.
Su corrección es muy sencilla y consiste en obtener la curvatura que les falta a través de una incisión en la parte posterior.